Sábado melancólico y triste..

Sábado de verano impropio, lluvioso, nublado, fresco… y melancólico y triste. En fin, que absolutamente propicio para que los recuerdos nos invadan, para que nos impongamos la dura tarea de ir superando que -han pasado ya casi seis días- murió MANOLO LEZÓN, de que nos ha dejado para siempre un amigo de los que no se olvidan nunca, se llevan tan dentro que es imposible sacarlos de ahí, además de que nadie quiere hacerlo: la vida fue mejor con él y seguirá siendo mejor recordándolo.

“Cierra tus ojos
que voy a estar aquí esta mañana
Cierra los ojos
que voy a estar aquí por un tiempo”

Hoy es un día muy triste, nos ha dejado Manolo Lezón.

HOY ES UN DÍA MUY TRISTE, NOS HA DEJADO MANOLO LEZÓN.
También es mi cumpleaños, y no puedo menos que daros las gracias a todos los que os habéis acordado de felicitarme, pero es también un día muy triste, de los más tristes que recuerdo, porque nos ha dejado MANOLO LEZÓN, padre de Ricardo Lezón, uno de los cantautores rock de referencia de nuestro país, tanto al frente de Mcenroe o Viento Smith como en su recién iniciada carrera en solitario, y como sabéis, gran amigo personal no solo mío sino también de muchos de vosotros.

Porque al igual que su hijo Ricardo, Manolo Lezón, -probablemente eso también se herede-, tenía ese talento humano, esa autenticidad, esa cercanía emocional, esa humildad elegante, ese trato sincero cargado de lúcida y sonriente ironía pero siempre educado, respetuoso y amable tan poco común, tan infrecuente y que tanto les caracteriza y distingue a ambos.

Hoy es un día triste, Manolo ha fallecido esta pasada noche de domingo; sabíamos que esto iba a ocurrir, era inevitable porque su enfermedad era irreversible y letal pero nunca nos resignamos a aceptarlo porque él siempre salía adelante tras cada crisis y porque acababa prevaleciendo en nuestro interior el espíritu romántico de pensar que personas tan excepcionales como Manolo Lezón, que reparten felicidad, sonrisas y dicha en estado puro a quienes tienen la inmensa fortuna, el privilegio divino de ganarse su aprecio y su amistad, nunca van a desaparecer, por pura justicia vital, porque las necesitamos tanto, porque las queremos tanto que se nos hace imposible, inviable una cotidianeidad sin su luminosa e irremplazable presencia.

Pero ha ocurrido, nunca más volveremos a ver a Manolo Lezón en La Estación de Neguri, que jamás volverá a ser lo que fue durante estos últimos años cuando llenaba el local con su sola presencia, cada día, cada tarde…

A buen seguro (tenemos que lograrlo y nos hará falta mucha fuerza, resultará muy difícil) nos reharemos y saldremos adelante, tanto su queridísima familia, a la que trasmitimos nuestro más sincero y solidario pésame, como sus amigos más íntimos y, en general, todos sus allegados; es ley de vida, hay que seguir afrontando el presente y el futuro que exigen toda nuestra atención; pero hoy, esta semana, este mes, este año y muy probablemente siempre, siempre echaremos de menos, cada día, cada tarde, su sonrisa, su fina ironía, su elegancia imperturbable, su saber llevarse bien con todo el mundo, su conversación brillante y su singularísimo sentido del humor.

Descansa en paz Manolo Lezón, querido amigo. El mundo, y ya lo estamos percibiendo, es menos habitable, menos amable, y mucho menos interesante sin ti, sin el placer de verte cada día, de charlar contigo sobre tenis, golf, fútbol, política, los años pasados, y tantas y tantas cosas…

Hoy no estamos para músicas, no se nos ocurre ninguna, quizá no puede haberla, a la altura de esta desgracia, de una pérdida tan dolorosa, de un sufrimiento tan cortante, tan hiriente.

Hoy, por una vez, vence el silencio, quizá es lo único que puede trasmitir el dolor tan agudo que nos oprime el corazón, que oscurece nuestra existencia.

Quiero pensar, algún día creo que te lo hice saber, querido Manolo, que eras consciente de las toneladas de aprecio e incondicional cariño y afecto que fuiste acumulando, seguro que sin pretenderlo ni percatarte de ello, en tantas y tantas personas que te conocimos, que tanto estamos sufriendo ayer, hoy y que tanto te vamos a echar de menos en lo que nos queda de vida.
Descansa en paz, Manolo. Te quisimos mucho, te admiramos mucho, y te recordaremos mucho, siempre.