“PETRA”, la nueva peli de Jaime Rosales, la hemos visto en el festi de cine de Donosti. Y nos ha gustado, cómo no.

Al lío: otra gran película de uno de los dos o tres directores que más me gustan del cine español. Con un reparto inmejorable y una producción perceptiblemente más generosa que en sus anteriores pelis, “Petra” se convierte en candidata a casi todo lo relevante (actriz principal y secundaria, dirección, fotografía y guión, cuando menos) para los Goya.

El Rosales más asequible hasta el momento, pero con su sello inconfundible de autor; o sea, de un artista que refleja en cada obra su mundo interior, único e intransferible. Y que tiene una caligrafía y en general un lenguaje cinematográfico(sus encuadres de interiores son purito arte, y en “Petra” Rosales se sale en este apartado ) diferente y reconocible. Eso es lo que le hace tan grande en el cine español.

Petra narra un tremendo drama familiar generado por una sucesión de mentiras, interesadas o simplemente necesarias, que marcan y destrozan las vidas de varias personas, que se mueve entre los parámetros de la tragedia griega y los personajes atormentados de Shakespeare, en el que la búsqueda de la identidad, las relaciones familiares, el difícil perdón, la gestión emocional del duelo, la perversión en que acaban los autoritarismos, la reflexión sobre el papel y el objetivo del arte o la tortuosa herencia de la guerra civil se abordan con lucidez y un indisimulado desengaño.

Y como en las otras dos joyas de película de Rosales, “La soledad” y “Hermosa juventud”, un tema bien presente, la relevancia, por no decir omnipresencia, del dinero y de lo que hacemos por conseguirlo o aquello a lo que renunciamos por mantenernos fieles a eso que damos en llamar dignidad o “sistema de valores”.

Quizá pierde un poco de grandeza la peli en su tramo final, (en el sentido de que se convierte en menos genial, sin llegar nunca a mediocre) tras un comienzo y una parte media asombrosas ; probablemente, le sobran un par de escenas que añaden poco al relato y alargan una peli a la que quizá le sobra minutaje, y podría ponerse también alguna pega a ciertos giros de guión un tanto retorcidos.

Pero “Petra” es, tomada en su conjunto, una peli estupenda y emocionante, que mantiene -mediante la brillante partición del relato en capítulos con explícito lema de introducción- en tensión, indignación, sorpresa e incertidumbre al espectador hasta el mismo desenlace final y en la que los aciertos vencen por goleada a los defectos.

Y un film que recomiendo sin dudar, porque la historia está contada y presentada de modo prodigioso y está plagado de escenas muy inspiradas y muy logradas en lo visual que no detallaré para no chafarla el disfrute de cuando la veáis.

Y porque supone un paso más, con la ventaja de resultar disfrutable para un público más numeroso que sus anteriores pelis, en el recorrido de un cineasta talentoso y muy personal, que nos aporta lo que realmente más nos gusta de cualquier hecho artístico: las miradas diferentes, particulares.

A destacar una enorme Barbara Lennie, tan frágil como poderosa, y tan creíble en su composición naturalista de un personaje no muy complejo que ella enriquece y completa – con su preciosa voz, sus gestos y su mirada- de pequeños detalles de humanidad y sensibilidad, esos que hacen grande a una actriz llamada a convertirse en una de las mejores de nuestro país, que de hecho ya lo es por méritos propios.