(INTRO: estamos confeccionando para un buen amigo melómano
en nuestro muro de F. personal, una lista de mejores canciones de la discografía del cantautor norteamericano DAMIEN JURADO, que nos tiene sorbida la cabeza desde más de una década. Este texto lo hemos escrito con la intención inicial de publicarlo en ese muro personal, pero por si a alguien le interesa, como está algo curradito, lo publicamos también aquí)

Estrenamos esta mañana de MARTES DE ABRIL con una de esas (inmensas) canciones del nuevo Damien Jurado, el de horizontes sonoros más amplios, el que desde 2.010, con “Saint Bartlett” acumula ya cuatro discos traspasando, con sensatez y acierto pero sin disimulo, los límites del folk-rock de cantautor de toda la vida adentrándose, mediante efectos de producción y sonoridades específicas, en terrenos cercanos a la psicodelia, al pop menos cursi o previsible y a sonidos más personales, como de marca de la casa. Salto en el que ha resultado esencial, hasta el punto de que casi ha creado este nuevo sonido de la music de Damien, su amigo y reconocido productor Richard Swift (que tiene su propia, e interesante carrera discográfica como cantautor pop-rock), que le animó a buscar nuevos horizontes, quizá porque vio (¿con lucidez discutible?) que lo ya hecho por el gran Damien era difícil de superar siguiendo las mismas coordenadas. .

Así de bien lo explicaba recientemente el propio Damien en una estupenda entrevista realizada por Carlos Pérez de Ziriza en Mondo Sonoro (sí, esa revista que puedes llevarte a casa cada mes cogièndola en La Estación de Neguri):

“Toco siempre de la forma en que me resulta más natural, sin prever nada. No me gustan los géneros, o estar etiquetado de una manera concreta, y creo que durante años traté de ser folky, supongo. Y eso no funcionaba para mi. Me gustan muchas músicas muy diferentes, y durante mucho tiempo no sabía muy bien cómo proyectarlas en mi obra. ¿Por qué no las incorporaba todas a mi propia música, haciendo de ellas un solo discurso? Durante mucho tiempo, no lo hice. Creo que no fue hasta “Maraqopa” (2012). Y en realidad fue idea de Richard Swift. Cuando estábamos grabando “Saint Bartlett” (Secretly Canadian, 2010), me dijo “hay un monton de cosas que te gustan, pero nadie lo sabe porque no las incorporas a tu música. Y a lo mejor deberías. ¿De qué tienes miedo?”. Y así lo hice. Empecé a escuchar lo que mi corazón me decía. Dejándome llevar a dónde la música me guiaba. Y me llevó a lugares sorprendentes, porque no puedes señalar ningún género como algo grande, que esté por encima de los demás”.

Aunque en “Saint Bartlett”, seguramente el disco más pop, aireado en lo musical y distendido de su larga carrera ya se atisbaba la labor de Swift, la influencia decisiva de este productor en la sonoridad y estilo de las nuevas canciones de Damien Jurado se ha percibido de manera más nítida, hasta el punto de que son muy diferentes a las del resto de su carrera, desde el disco “Maraqopa” (2.012) hasta la actualidad, es decir en ese y en los dos siguientes discos, “Brothers and Sisters of the Eternal Son” (2.012) y en el de este año, que aún estamos descubriendo, “Visions of Us on the Land”.

Otro día hablaremos de estos discos que componen una auténtica trilogía cosida por un relato, el de un hombre que, de pronto desaparece de su entorno para reaparecer años más tarde convertido en otra persona, equipada con profundas reflexiones y nuevas experiencias…. ya lo contaremos, ya, que da juego la cosa.

Volviendo a la idea de las mejores canciones de DAMIEN JURADO, os dejamos con una de las de “Maraqopa” (2.012) que mejor refleja este cambio en la composición y las letras (abandona las canciones confesionales, deja de hablar su propia vida y se adentra en unos senderos más, cómo decirlo, literarios y de ficción, narrando experiencias y sensaciones cuyos protagonistas son otras personas), pero sobre todo en el sonido. Es la exuberante “Reel to Reel”. Efectivamente, ya no estamos como en otras muchas canciones anteriores de Damien, ante music para todos los gustos. Pero sí quizá para los más entrenados. ¿Lo mejor de todo? Que si no te gusta este ambiente sonoro, no hay problema: Damien sabe despojarle, en sus directos en solitario de este sofisticado ropaje a sus fabulosas canciones y convertirlas en clásicos instantáneos del mejor folk, paladeable con fruición por el más conspicuo y estricto seguidor de este tipo de música. Nos lo ha demostrado tantas veces en sus conciertos…