Llegamos tarde para ver a LET´S EAT GRANDMA (más de hora y media esperando el bus en San Mamés, inaceptable: hay que triplicar la flota de autobuses, señores de Last Tour), pero los tres o cuatro temas que pudimos ver nos confirmó
a) que estas dos chicas tan naturales y nada sofisticadas lo tienen y que saben lo que hacen; un atractivo y modesto pop indie con sintes, con actitud entre artie, hippie y flipadilla, basada en sus estupendas voces juveniles y que
b) aún están un poco verdes en concierto: hay que madurar el proyecto para trasladarlo al directo de modo más potente e ininterrumpido

Muy elegantes (todos de riguroso negro) y estupendamente conjuntados CIGARETTES AFTER SEX aunque faltaba volumen en las primeras filas y pese a que adoleció su set de un comienzo un poco plano y sosito; todo fue mejorando y a partir de la media hora más o menos descargaron sus tres o cuatro hits, que funcionaron perfecto, con una parte final impecable. Notable alto su set, que fue nuestra primera vez, ante un público respetuoso y muy fan, entre ellos dos grupos de seguidores de Mcenroe, je, que nos saludaron al ver nuestra camiseta del grupo.

CHILDISH GAMBINO moló, aunque no tiene una voz potente (bien arropada por la teclista que hacía coros y ayudas) ni le sobra duende; un animal escénico y sexy (incluso horterita con la exhibición por capítulos de su -tampoco matador- torso), con una music sincopada, entretenida y espectacular que bebe del rock setentero, el rap, el funk, el soul y el R&b. Muy convincente y divertido, pero poco emocionante, y es que, de siempre en la music popular, la voz es la que se encarga de transmitir emoción, y ese no es precisamente el fuerte de Donald McKinley Glover. Cumplió, sin duda. La gente quedó encantada, le quiere mucho. Es normal, porque siendo un fenómeno mediático el chico, la verdad sea dicha, hace todo lo que está en su mano para llegar al público, divertirlo y, sobre todo, caer bien al respetable. Se ganó el caché, y no es poco.

ALT-J (era la primera vez que los veíamos, y había muchas ganas y mayor curiosidad) lo petaron, saben recrear su repertorio (tanto en sonido como en espectáculo de luces) para arrasar en un macrofestival, sonaron potentes y rítmicos (bailables por ratos, incluso) aunque echamos en falta el encanto, la rareza, la delicadeza y los sublimes arreglos de los discos. Al final, he de reconocer que se me hizo larguito el concierto. (Al igual que me pasa con Radiohead, no deja de extrañarme mogollón que Alt-J, con lo rarita que es su music, gusten a tanta gente, en fin…). Estaba cansado y me fui para casa, pero tenía que haberme pasado por Bad Gyal en el otro escenario, y no me acordé, efectos del agotamiento.

Nota: lo del escenario Basoa (djs en pleno bosque con un sonido y una infraestructura que lo flipas) es punto y aparte, que no se nos olvide pasar hoy un par de veces.

Cargando armas para ver hoy (en este orden) a Porches, King Lizzard, My Bloody Valentine, The XX, Sophie y David Byrne. Pedazo menú gastronómico. No me lo mejores, iguálamelo, je.