Va, otro regalo, para quienes no le visteis.
La última canción (“me quedan solo seis minutos y mis temas duran el doble, pero bueno…, lo intentamos”) que hizo SUN KIL MOON el sábado en su inolvidable -para siempre-concierto en el BIME.

Spoken word, folk rapeado, neo-crooner, entre Cave, Lou y Cohen… qué más da. Lo importante es que fue una actuación intensa, sorprendente y original, que combinó con desparpajo y una facilidad sobrenatural la intensidad y seriedad del drama de nuestra vida actual con la liviandad, la
ironía y la sonrisa de la comedia creada por el observador que se lo toma todo en serio pero lo cuenta en clave de broma.

Con una puesta en escena sobria pero idónea para el formato y, tanto gestual y corporalmente como en las letras (nuestro Martin el irlandés no paraba de reírse), abordando desde el descreimiento y lo sarcástico los asuntos más trascendentales y polémicos en nuestra cultura, desde la religión a los mitos, las nuevas tecnologías o el starsystem, fue desbrozando sus parrafadas musicadas creando un halo
de admiración general entre el público, encantado con lo que Kozelek nos había traído al festival.

Escuchad, escuchad.

Moviéndose en el alambre como un funambulista que encuentra el equilibrio entre la naturalidad y el fingimiento, entre el solemne recogimiento y el comentario jocoso y extravertido, entre el análisis fino y descriptivo y el puro descojono del espectador lúcido, entre el drama y la sátira… Kozelek nos demostró que -ademas de en disco, que ya lo sabíamos, también en concierto- no solo juega en otra Liga sino en otro deporte.

Facebook / La Estación de Neguri: